El trabajo, publicado en AGU Advances, identifica dos factores fundamentales que determinan el motor térmico atmosférico y la energía eólica: la pérdida radiativa de energía en la tropósfera superior y la razón de Bowen de la columna atmosférica. Los investigadores combinan estas dos magnitudes desde principios básicos, desarrollando un marco sencillo que permite predecir los cambios en el viento sin necesidad de recurrir a complejos modelos de microfísica de nubes.