El 30 de julio de 1610, el famoso astrónomo Galileo Galilei observó por primera vez estructuras similares a anillos alrededor de Saturno. Esta observación marcó un hito en la historia del descubrimiento de los anillos del planeta.
Galileo utilizó un telescopio inventado solo dos años antes, en 1608, para mirar al cielo; sin embargo, interpretó lo que vio como grandes satélites a los lados del planeta o "manijas de amor" en lugar de anillos. No fue hasta 1659 que Christiaan Huygens describió correctamente la naturaleza real de los anillos.
La primera observación de Galileo llevó al descubrimiento de anillos en otros planetas como Júpiter y Urano en siglos posteriores, y a la comprensión moderna de que estas estructuras están compuestas de hielo y polvo. Los anillos siguen proporcionando información sobre los materiales del Sistema Solar primitivo.
