La reducción de la cubierta arbórea en Chicago ha llevado a un aumento en las tasas de mortalidad, especialmente en las zonas más calurosas de la ciudad. Los investigadores señalaron que la disminución de la cubierta arbórea aumentó el número de muertes por enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias y ciertos trastornos musculoesqueléticos.

El impacto de la disminución de la cubierta arbórea fue evidente incluso cuando se consideraron factores como la temperatura, la contaminación del aire, el ingreso, el tamaño de la población, la raza y el origen étnico en la ciudad. Las regiones sur y oeste de la ciudad presentaron temperaturas más altas, una mayor pérdida de cubierta arbórea y tasas de mortalidad más elevadas.

Los investigadores enfatizaron la necesidad de que Chicago proteja su cubierta arbórea actual y expanda la cubierta arbórea en las áreas donde más se necesita. Plantar aproximadamente 14.000 árboles al año en la ciudad podría contribuir a prevenir alrededor de 105 muertes anuales.