Las aplicaciones de lectura rápida afirman que los usuarios pueden alcanzar una velocidad de lectura de hasta 1000 palabras por minuto. Sin embargo, la investigación científica no respalda esas afirmaciones. Un meta-análisis de 2019 mostró que los adultos leen textos de ficción en inglés a una velocidad de 200-320 palabras por minuto.
Las aplicaciones de lectura rápida prometen aumentar la velocidad de lectura minimizando los movimientos oculares. Sin embargo, los movimientos oculares y la duración de la atención son factores que limitan la velocidad de lectura y la capacidad de comprensión. El modelo E-Z Reader, al simular el efecto de los movimientos oculares y la atención, muestra que la velocidad de lectura está cercana a 300 palabras por minuto.
Se indica que las aplicaciones de lectura rápida no son efectivas para aumentar la velocidad de lectura e incluso podrían reducir la capacidad de comprensión. Los estudios muestran que estas aplicaciones tienen un efecto mínimo en el aumento de la velocidad de lectura y podrían disminuir la comprensión.
