Nathan Murthy, un estudiante de grado de la Universidad de Utah, aplicó seguimiento satelital a las especies águila calzada y águila esteparia a lo largo de la ruta migratoria Asia Oriental–África Oriental. Este estudio fue el primero en rastrear a estas especies de forma detallada. Los datos muestran el viaje otoñal de las aves.

El águila calzada recorrió 5.080 kilómetros (3.157 millas) en 49 días, invernó en la región del Monte Elgon en Uganda y luego regresó a las áreas de cría en Rusia con un viaje de 6.785 kilómetros (4.216 millas) en 35 días. El águila esteparia, en cambio, se desplazó 4.410 kilómetros (2.740 millas) en 38 días, abandonó el tradicional bucle de Bab al-Mandeb y cruzó por el Canal de Suez; sin embargo, la etiqueta dejó de transmitir datos en el sitio de invernada en Sudán, lo que podría estar relacionado con la caída de la etiqueta o la muerte del ave. Los datos de GPS muestran que las aves hicieron paradas a lo largo del viaje utilizando entornos dominados por humanos como vertederos, áreas agrícolas y ciudades; esto plantea la pregunta de si estos hábitats tienen un papel funcional durante la migración.

A pesar del avance tecnológico, las rutas de muchas especies de esta vía migratoria aún no están completamente definidas. Los investigadores señalan que es necesario desarrollar etiquetas de larga duración y métodos de seguimiento alternativos para evitar la pérdida de datos.