El nuevo libro de Dariusz Jemielniak, Anti-Science: Shortcuts to a Big Idea, examina los factores complejos detrás del colapso de la confianza social en un momento de avance científico acelerado. Jemielniak argumenta que esta situación no se debe únicamente a la ignorancia del público o al fracaso de la comunicación científica, sino a una transformación fundamental en la relación con el conocimiento mismo.
Las tecnologías que democratizan la difusión del conocimiento científico también han democratizado la difusión de información falsa. Los algoritmos de las redes sociales promueven afirmaciones impactantes sin importar su veracidad, mientras que las cámaras de eco validan casi cualquier creencia. Jemielniak sugiere que esta situación podría derivarse del éxito de la ciencia; al volverse tan avanzada y especializada, las personas ya no pueden evaluar las afirmaciones científicas por sí mismas, lo que lleva a una dependencia basada en la confianza.
La transformación de las preguntas científicas en campos de batalla políticos y marcadores de identidad personal representa otra dimensión de este problema. Temas como el cambio climático, la seguridad de las vacunas y la evolución ya no son cuestiones empíricas, sino marcadores de identidad grupal.
